< < Unos cuantos ruidos quejosos. Movimientos en el mundo hasta ahora lento, pesado, caluroso y oscuro. Un estruendoso ruido y un amanecer repentino. ¿Ya es de día? ¿Así de repente? ¿Dónde están esos colores, primero añíl, luego verdosos y mas tarde rojizos?
Poco a poco la vista se va adaptando a la inesperada luz matinal y las extremidades se van desperezando. A los varios minutos la cabeza funciona ya casi a pleno rendimiento y unos pequeños pasos perezosos me sacan de casa.
Aqui fuera aún hay más luz.
Entonces lo veo. Está allí al fondo, negro, imponente y enorme.
Es mi Dios.
Doy algunos pasos rápidos hacia él y sus formas se definen algo más. Tiene unas 5 veces mi tamaño, una cabeza enorme y es todo negro azabache salvo por algunos destellos dorados repartidos por todo su cuerpo. El también me contempla en mi oración, en la que gasto casi media mañana. Me pregunto qué podrá ofrecerme, que querrá, si de verdad puede hacer algo por mí o si él también es cautivo de barreras invisibles y por eso no se mueve ni un ápice. O tal vez solo esté en un estado de hibernación, latente, esperando algún tipo de señal por mi parte. Lo hé oido a veces. No sé exactamente que dice, su idioma es incomprensible para mi. Pero su voz es dulce, es como el tintineo de una pequeña campana. No sé si cantará, orará o simplemente hace resonar su poder contenido. La primera vez me asustó un poco, pero me gusta oirlo y me gusta pensar que canta para mi. Intento varias veces llegar hasta él, pero me es imposible. Es como si una barrera nos separara. Un ente admirable e inalcanzable que ocupa mis pensamientos la mayor parte del día, como una obsesión…
Pero a esta hora ya tengo hambre. Nado un poco, escalo a la pequeña isla con palmera del centro de mi mundo, y allí están las suculentas gambitas esperando a ser devoradas. Tranquilas, os cogeré de una en una, pero os comeré a todas… ]:-} >>
Bueno, este pequeñísimo relato se lo dedico a Totu. El Dios Negro es una huchita que me regalaron el día de mi, y su, cumpleaños (Muy mona por cierto, me gustó mucho :)) y que coloqué a su lado. Todos los días lo contempla, pero lo que yo me pregunto es: ¿Es su Dios o simplemente ve una forma oscura y quiere entrar en lo que cree que es una cueva fresquita?
Para decidir sobre esto me baso en lo que ya comenté anteriormente: La vista de Totu no parece muy aguda, pues una gamba no le llamará la atención si no se le coloca a menos de 3 centímetros del morro. Tengo comprobado que le gusta tener un techo donde alojarse y tener algo mas de sombra. Así que es fácil pensar que con su pequeña miopía Totu vea a la hucha como una forma negra, lo que le recuerde (tal vez recuerde no sea la palabra exacta, mas bien despierte instinstos grabados en su cerebro por los genes…) a la entrada de una cueva y quiera refugiarse en ella. Ayer quité la hucha de su lado pues estaba muy nerviosa, supongo que por el calor, y trataba continuamente de alcanzarla, sin éxito claro está. La cosa es que se tranquilizó un poco y ahora pasea por la Tortuguera, pero sin tanto desenfreno por salir…
Espero que mis reflexiones sirvan a otros cuidadores de tortugas principiantes como yo, podeis dar vuestra opinión sobre si tengo demasiada imaginación o habéis comprobado comprotamientos similares ;)
Bams