Dead Channel






      "The sky above then port was the color of television, 
       tuned to a dead channel..."
      Neuromancer


28 December, 2005

Navidad, tiempo de contrastes.

Escrito a las 17:20 en la categoría: Historias, Opinión

Durante la Navidad se acentúan aun más los contrastes que podemos ver todos los días en las calles, la televisión y el mundo en general. Los que tienen adornan profusamente sus casas, compran enormes árboles y estúpidos muñecos de Papa Noël que cuelgan en las terrazas mientras todos vamos olvidando poco a poco a nuestros queridos reyes magos. Mientras los pobres tienen que forrarse el cuerpo con periódicos porque dormir en la calle es más jodido a -5 grados. La gente consume más de lo que debe, todos nos dejamos llevar por el empujón que la publicidad y la televisión nos dan hacia las tiendas y gastamos más dinero del que tenemos en regalos y cenas desmesuradas e indigestas. Llegan las pagas de Navidad, todos deberíamos tener más dinero. Pero tenemos menos. Antes de que llegue la paga de navidad ya nos hemos gastado no solo esa, también més y encima debemos dinero en la tarjeta de crédito. El que no tiene un puesto fijo o simplemente es su propio jefe y no recibe paga tiene que tirar de créditos rápidos que pasarán factura durante todo el año… ¿que hacemos este verano cuando hay que pedir otro crédito para las vacaciones? ¿playa o reyes magos?

En las tiendas la gente guarda recelosa su sitio en la cola, los dependentes están especialmente cínicos y los productos escasean. Todo el mundo anda con estrés de un lado para otro. Y cuando es uno el estresesado todos van demasiado lentos… Las calles se llenan, las personas se agolpan y nunca queda ropa de nuestra talla.

En muchas casas no todo es nervios. En muchas también hay tristeza y añoranza. Echamos de menos a seres queridos que están lejos y no pueden venir o que se fueron para nunca volver. Estas fiestas nos recuerdan que no están y que este año no podremos cenar con ellos ni verles de abrir los regalos.

Navidad y contrastes

¿Todo esto es cierto? ¿Exagero? ¿O solo veo una de las caras de la moneda?

Como reza el título de este post la Navidad es tiempo de contrastes. En la televisión vemos 3 veces más anuncios de fundaciones y organizaciones de ayuda o de caridad. MSF, Caritas, Ayuda en acción, ONCE, Cruz Roja, etc. etc. obtienen más ingresos en esta época del año que en ninguna otra. Los ricos donan más. Los pobres reciben más ayuda. Muchos albergues y conventos organizan cenas de Navidad. Donamos juguetes a horfanatos, felicitamos con tarjetas UNICEF y compramos cupones, loteria, para el Gordo, para el Niño… Llenamos la vida de un poco de ilusión y de esperanza. La de los mayores y la de los pequeños: gracias a los regalos, los adornos, las luces, el arbol, los cuentos, acostarse temprano, la mañana en familia. Las ciudades están preciosas con sus luces y pascuelos, todas engalanadas para estas fiestas especiales. No hay quien se resista a un paseo por el centro de noche. Vamos a los puestos del parque y compramos otra figurita para el Belén aunque sobre la mesa donde lo hemos montado parece que haya una fiesta o superpoblación. Los más pequeños, los que la ven por primera vez, andan enbobados por la calle y en la cena cuando la familia canta villancicos. A todos les encanta cuando Papa Noel les da un caramelo en el centro comercial o se suben a las rodillas de uno de esos señores tan ricos y barbudos a pedirle todos los juguetes que quieren.

En las tiendas los niños son los protagonistas y todos nos cuidamos de no romperles su burbuja de ilusión. En las casas también lo son. Los pequeños le dan vida a las casas con sus juguetes nuevos y sus caras de sorpresa y todos nos olvidamos un poco de todo al estar con ellos. En las reuniones y cenas comemos y hablamos sin parar, como si no hubiera nada más, porque en ese momento no lo hay. Todos hacemos un alto para Nochebuena , para Nochevieja, y para el día de reyes con su roscón… Nos alegramos de estar con alguien a quien no vemos tan amenudo como quisieramos y de encontrarnos en fiestas y tiendas con vecinos, amigos, conocidos, primos…

Todo eso también es cierto. Y todo eso no debemos olvidarlo tampoco. Porque la Navidad es tiempo de compras y prisas, pero también es tiempo de reuniones familiares, tiempo de ilusión y tiempo para compartir con los seres queridos. La felicidad no la consiguen los adornos las luces ni los regalos. Pero se consigue cuando nos ponemos a adornar la casa entre todos, a montar el belén; o cuando encendemos las luces y sonreimos al ver que todo funciona; o cuando bajamos al centro y nos alegramos de lo bonito que está todo; cuando nuestro hijo, sobrino, nieto o primo ve su regalo y sonríe.

Todo esto no es demagogia, no pretendo que llueva sobre mojado, ni ser lacrimógeno, ni ser tópico. Simplemente digo lo que es la navidad y todos podemos verlo. Asomaros y comprobar si no es verdad que aquello que se ha hecho con ilusión, ilusiona; que lo que vale es lo que hacemos y no lo que vemos y que todos podemos disfrutar de nuestra propia navidad. Y luego comprobar que no es difícil. Que es fácil hacer sonreir y que podemos hacerlo todo el año y tan solo hay que poner la misma ilusión. Los niños siempre se creerán los cuentos de hadas. Todos agradecemos una cena, una fiesta, un abrazo, un beso o un regalo. Recordarlo todo el año nos haría más felices.

Besos, abrazos y felices fiestas a todos.