Buenas noches, ya estoy de vuelta y con ganas de marcha ^_^ De marcha en muchos sentidos, porque ahora pueden haber entendido que lo que tengo ganas es de escribir mucho o de salir por ahí… Entre ayer y hoy he recibido tres milios cadena de convocaciones multitudinarias a salir a la calle. Uno para celebrar los carnavales malagueños, otro para hacer una fiesta de la espuma en la fuente de colores (cosa que me huele a redada de la buena xDD) y otro para mega-botellón en el parking de derecho… Todos incluían grandes dosis de alcohol o por lo menos se sugería… Lo del alcohol no me llama ya tanto, era algo más entretenido hace unos años, pero ha perdido encanto, no sé si porque yo necesito variedad, porque anula un poco la sociabilidad (la buena, la de hablar como una persona coherente, que si, que borracho da todo igual, pero tampoco se da pie con bola ;P) o porque me estoy concienciando en cuanto a todo ese royo de cuidar mi salud y mantenerme joven hasta los 50 como los actores de Holliwood ;P Pero lo de la fiesta si llama, aunque sea para pasarse y ver el ambiente, hace mucho que no estoy con mucha gente a la vez sin que todos estén nerviosos y repasen apuntes…
Además los que pensaban que tengo ganas de escribir también acertaron, y las ganas de guerra van más allá: ¿No les pasa a ustedes, señores lectores, que cuando estudian o hacen muchas cosas también es cuando están más despiertos y más ideas les vienen a la cabeza? Es como que mantener la cabeza ocupada la haga que funcione mejor. Si te tiras un día delante de la tele como una patata o tumbado en la playa luego no eres capaz de sumar 2 más 2, pero si te tiras 8 horas estudiando cuando acabas quieres hacer mil cosas. En parte por eso y en parte porque no me queda más remedio no quiero perder el hábito y quiero seguir con el buen hacer en los estudios ^.^ Así que deseenme suerte.
Y después de este trocito de mi diario y de la declaración mundial de buenas intenciones (y de malas también q no se me olvidan las fiestas ;)) Voy a pasar a otro tema personal y filosófico del que quería hablar:
Me refiero a un aspecto de mi vida que ahora mismo tengo un poco aparcado, pero que vuelve a mi mente de forma recurrente porque es algo que siempre llevaré conmigo y que conecto con casi todo. Y es el aspecto de mi vida scout. Hace tiempo que no colaboro en el grupo en el que desarrollé gran parte de mi vida scout y que practicamente contribuyó a mi educación tanto como el instituto. Y la verdad es que lo siento más que por nadie por mi. Sé que suena terriblemente egoísta, pero yo me lo pasaba bien allí. Por qué lo dejé es agua pasada, había varias cosas que no me gustaban y que acabaron desencadenando en que no me sintiera a gusto, pero supongo que no es culpa de ellos ni de mi. Es más una cuestión de planteamiento, el mio a veces se encontraba con el de muchos otros scouts. A ver si nos entendemos, a mi me encanta la filosofía scout y la creo a pies juntillas, el problema está en la interpretación que hacemos de ella. Muchos scouts de los que me he encontrado a lo largo de mi vida ven la Ley y la promesa(1) como un contrato, como una obligación. Ven el compromiso de jefatura(2) en su grupo como una carga, como un lastre. Es como que estar con los pequeños y enseñarles la ley supone un sacrificio. Esa es la palabra, sacrificio. Para mi, y para otros muchos scouts que he ido conociendo en estos años el ser scout, el enseñar a los chavales y estar con ellos no es un sacrificio sino una alegría. Por eso decía lo de que por quien más lo siento es por mi. Porque ellos me daban a mi tanto o más como yo trataba de darles a ellos. A veces desesperan y cuando tienes q levantarte un sábado temprano o reunirte un viernes para prepararlo todo durante unos minutos te dices que es un sacrificio, pero esa actitud desaparece en cuanto te acuerdas de ellos. (He de decir que en ningún sitio me he sentido más agusto y he conocido a más gente a la que me alegraba conocer porque sentía que tenían algo que ofrecerme es allí y que si alguien dice que los scouts son una patochada y que son un invento absurdo de los yankis tendrá que verselas conmigo ;p) Pero para otros no. Para otros el compromiso va unido inexorablemente al sacrificio.
Y ya no solo me refiero a los scouts. La gente hoy en día no se quiere casar o se casa sabiendo que no durará, porque se toma el matrimonio como un sacrificio. Los estudios también lo son, así como el trabajo, las labores del hogar, cocinar… Todo son sacrificios. Todo compromiso es un sacrificio. Y con esa idea es mucho más difícil mantener un compromiso. Un compromiso debe ser algo aceptado y de lo que nos sintamos contentos y orgullosos, algo con lo que nos sintamos a gusto y que podamos enorgullecernos de cumplir. Que los niños quieran hacer otra danza o no te dejen ni a la hora de comer no tiene que entristecerte sino alegrarte porque te han aceptado, te quieren y quieren estar contigo. Que tengas que preparar una acampada quiere decir que tienes unos pequeños amigos dispuestos a ir contigo y dispuestos a escuchar lo que les dices. Más de 1 profesor daría mucho por tener ese respaldo moral.
La Ley scout. Las enseñanzas de Cristo. Las enseñanzas del Talmut. Las del profeta Mahoma. Las de Buda. El código civil. Todos son enseñanzas buenas (en su mayoría, no me voy a meter en camisa de once varas, no existe el código ético universal, tenemos que apañarnos con lo que tenemos) pero todas son imposibles de cumplir si no lo tomamos como algo aceptado y propio sino como algo impuesto, aunque nos lo impongamos nosotros mismos por convicción. La convicción no basta. Es necesario aceptarlo como algo natural, como el mejor y único modo de comportarse para estar a bien con uno mismo y para sentirse orgulloso.
La ceremonia del té, los arreglos florales, o el arte de la caligrafía japoneses enseñan a valorar las pequeñas cosas de la vida como lo mejor que podemos conseguir, tener una letra fea y arrugada y sentir vergüenza de ella nos hace inseguros, sin embargo poca gente pone cuidado en cosas como esa. Hacer del momento en que compartes con tus amigos una taza de té o de café una ceremonia es toda una alabanza, pero aquí lo vemos como una estupidez. En la cultura occidental si no da dinero es una una pérdida de tiempo. Si no da dinero no merece el compromiso.Si no da dinero no merece el sacrificio. Si no da dinero no da felicidad. Creo que éste es el mayor error de la cultura occidental y que está empezando a cobrarnos factura en infelicidad, obesidad, muertes pasionales, depresiones, estrés y demás problemas psicológicos. Estamos tropezando con las sandías que nosotros mismos pusimos en la arena para procurarnos una comida fresca y próspera. Tropezamos con nuestras propias siembras y recogemos nuestras tempestades. Espero que todos nos demos cuenta pronto y dejemos de sembrar más desánimo o acabaremos por ahogarnos en prozac y bollitos de chocolate…
Salud y muchos besos, espero haberles hecho recapacitar y espero tener a alguien de mi lado en esta discusión ;)
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