En el limbo
En ese del que es más dificil salir: aquel que depende de otras personas. Cuando uno se encuentra en un limbo voluntario, sentado frente al televisor como un ser vivo al que malvados alienígenas le hubieran sorvido el cerebro con pajita permitiéndole mantener las funciones vitales mínimas, es una decisión propia. Y puede cambiar el cualquier momento con el mero hecho de porponértelo y apagar esa máquina absorve voluntades que es la amada tele (el Televisor es mi amigo, Larga vida al televisor, cuidado con los cabrones mutantes comunistas que acechan tras cada esquina y que odian al Televisor). Pero yo ahora mismo me encuentro en un limbo muy distinto, es un limbo que me tiene a expensas de un ser cruel y egoista que por ponerle un nombre que seguro todos conocéis llamaremos: Profesor.
Después de años escapando de las garras de otros temidos diablos de la misma especie, derrotándoles con honor y gloria por mi parte, me veo en manos de alguien que ni siquiera sabe porque me ha suspendido, y que por tanto posterga la revisión día tras día mientras se le ocurre una buena razón. Manteniéndome a mi, por tanto, en el limbo de la incertidrumbre. Mucho peor que el de la televisión como ya he dicho. Y es que si el argumento de Perdidos o de House no te deja dormir, coges, te lo bajas de internet o buscas algo más entretenido que hacer en tu vida (ya que tu vida no depende de esos capítulos de televisión) y ya está. Algo parecido he hecho yo hasta ahora: ¿Que no sabía la nota? Bueno, tenia otros exámenes, otras asignaturas de las que ocuparme. Los otros diablos no puedieron suspenderme y finalmente sabia la nota, que era un aprobado, y todos tan contentos. Pero Profesor no juega limpio. No me quedan más exámenes en los que concentrarme, solo queda él. Y el suspende sin motivos aparentes, sin importar lo justo o no del acto, simplemente porque en determinado momento de su vida decidió poner una rayita roja en una pregunta de un examen, aparentemente sin más motivo que el de suspender otro alumno más. No contento con ello, y al no poder darme explicaciones en la revisión, lleva postergándola días en los que siempre me dice: “Ahora mismo es imposible, pásate a TalyCualPascual” Lo cual es un despropósito porque al pasarme parece que nisiquiera haya considerado o recordado aquel compromiso…
¿Qué me queda? Esperar, pues él tiene la sartén por el mango y la situación hace que cualquier tipo de denuncia empeoraría mi caso en lugar de mejorarlo. La única denuncia posible es le que hago en este blog en el que me conformo con hablar de Profesor y describir mi Limbo en el que nadie puede ayudarme.
Menos da una piedra.




