Ya luego hablamos…
De un tiempo a esta parte me da la impresión de que la inquebrantable ley moral española del “vuelva usted mañana” se está extendiendo y particularizando aún más en todos los ámbitos de nuestra sociedad hasta puntos absurdos.
¡Últimamente me cuesta quedar con mis propios amigos! Y no es que no quieran, o por lo menos muchas veces son ellos mismos los que proponen, pero aun así es difícil quedar.
El mismo patrón se repite en propuestas por internet, quedadas, incluso eventos como la gran Campus Party. Da igual con cuanta antelación lo hables, lo acuerdes o incluso lo pagues: hasta que no queden 5 minutos no sabrás realmente lo que vas a hacer.
Falta menos de una semana para la Campus Party y aun no tenemos horarios, pero lo mejor es que el año pasado nunca los tuvimos. O al menos no unos en los que pudieras confiar. Al final la organización consistía en avisar media hora antes a grito pelao o de boca a boca, la conferencia o el taller que iba a impartirse esa mañana. Volviendo a mis amigos tengo el mismo caso:
Paso 1: quedamos en quedar.
Paso 2: quedamos en que dentro de X nos llamamos porque tenemos que consultar las agendas.
Paso 3: una vez consultadas las agendas se nos ocurre llamar a más gente a ver quien puede.
Paso 4: algunos no pueden ese día, reorganización de agendas.
Paso 5: se elige el día en que pueden la mayoría de la gente involucrada.
Paso 6: quedamos en quedar por la mañana o por la tarde.
Paso 7: repetir pasos del 2 al 6 para elegir mañana o tarde
Paso 8: repetir pasos del 2 al 6 pero eligiendo hora
Paso 9: en realidad la hora definitiva es bastante difusa, así que conforme vamos llegando nos vamos llamando. Aún puede haber cambios de lugar y muchos llegarán/emos tarde….
Al final, hasta que no estamos todos sentados en algún sitio parece mentira que en realidad hubiéramos quedado en algo.
Veo que este patrón se repite sin parar y trato de ignorarlo, de hacer que no me importe como a todos los demás. Pero no puedo. Me saca de mis casillas el siempre quedar en quedar y nunca saber si de verdad he quedado en algo.
No entiendo: ¿Si de verdad hay ganas de hacer algo o de ver a los amigos o te han pagado para dar una puta conferencia porqué no eres capaz de poner una hora y un sitio? ¿Por qué no somos capaces de organizarnos, no ya como personas adultas, sino como nosotros mismos hacíamos hace años?
Con los amigos y conocidos en general siempre me da la sensación de que la razón es que no quieren el compromiso de un lugar y hora fijos por si les sale algo mejor. Es como si todos estuviéramos esperando los grandes planes llover desde el cielo mientras no aseguramos nada en la agenda por si acaso… A ver, si Natalie Portman se presenta un día en tu casa reclamando sexo, entenderemos que no vengas a lo que habíamos acordado ¡¡Pero no hace falta que reserves siempre tu agenda o tu horario por si acaso!!
No lo entiendo, a lo mejor es simplemente que no sabemos a qué hora seremos capaces de llegar, porque somos incapaces de estimar costes de tiempo o porque si 15 minutos antes de salir se me apetece cortarme los pelillos de los huevos la nariz quiero tener libertad para hacerlo… Tal vez es simplemente que tememos decepcionar o caer mal si quedamos a una hora fija y llegamos tarde. O que no queremos llegar a la hora y que no haya nadie y tener que esperar…
Se me ocurren mil excusas, pero todas me parecen absurdas ¿Alguien sabe responderme?
PD a los amigos: no os ofendáis, yo sé que no sois vosotros solos, que también lo hago yo, y que es la sociedad la que nos pervierte.




