Autobuses
Ya quedan lejos el cansancio y el dolor de cuerpo resultantes de las horas de viaje. Este post debería haberlo escrito aún con los huesos doloridos para poder expresar con mayor claridad lo que sentía. Pero hasta ahora he tenido poco descanso y menos Internet. Así que, casi 3 semanas después del día D, os contaré un poquito sobre los kilómetros que he recorrido este verano.
El verano se planteaba tranquilo. No tenía dinero para irme de campus ni hacer ningún viaje espectacular y no pensaba moverme de Málaga. El planteamiento era disfrutar de la playa, la feria, el pescaíto, los helados y las demás bondades de mi ciudad natal. Pero por supuesto el resultado final estaba tan lejos del planteamiento como le fue posible al destino situarlo en tan poco tiempo…
Para empezar me llegó el correo ofreciendo puestos de dinamizador en la campus party 2007. Conforme lo vi me apunté y me llamaron. Por los foros me puse en contacto con un chaval y al final fuimos tres los que tiramos para allí juntos en un coche, fantásticos compañeros de viaje y de campus.
Al poco de llegar me ofrecieron un préstamo para visitar el norte, así que me dispuse a rehacer las maletas y tirar para Oviedo en autobus. Pequeño paseo que duró casi dos semanas. El mismo día de mi regreso a Málaga comenzaron las entrevistas de trabajo, de las cuales, la última, me trajo aquí a Salamanca, en un viaje de apenas 48 horas, para luego volver y establecerme a la semana siguiente.
Total que en apenas un mes acabé recorriendo, en coche, tren y autobús (pero sobre todo este último):
Málaga-Valencia: 650km x2 = 1300 km.
Málaga-Oviedo: 980km x2 = 1960 km.
Oviedo-Gijón-Arriondas-Cangas-Covadonga: 32km x4 + 66km x2 + 74km x2 = 400 km.
Málaga-Sevilla-Salamanca: (208+460)km x2 = 1372 km.
Málaga-Madrid-Salamanca: 535 + 206 km = 741 km.
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TOTAL : 5773 km.
Que sin coger ningún avión no está nada mal. Algo más de la distancia por carretera de Málaga a Moscú….
Pero, como he dicho, ya queda lejos el cansancio y las noches en vela, y comienzo a pensar en cuándo volveré a visitar mi ciudad. Ahora sé más que nunca lo que añoro a mi gente, la playa y todas esas calles que son tan familiares como mi casa y mucho más que esta habitación que he convertido en mía, pero de la que sigo esperando el olor a levante y al café de mi madre por las mañanas. Pero eso es nostalgia, y eso será otro post ;P




