Dead Channel






      "The sky above then port was the color of television, 
       tuned to a dead channel..."
      Neuromancer


28 October, 2007

Diario de un Informático Emancipado

Escrito a las 20:18 en la categoría: Historias

Bueno, ya hace tiempo que puedo decir que, menos lo primero, todo lo que dice el título es verdad. Ya soy informático, pues cobro por programar (pese a que el título se me resista unos meses más) y estoy emancipado. Subsisto de mi sueldo en un piso alquilado, yo cocino, me lavo la ropa y todo lo demás. No como esos que dicen que están emancipados pero van a comer a casa y de camino llevan la ropa sucia. Tal vez tenga algo que ver el hecho de que la casa de mis padres está ahora a 700km de la mía, pero la cuestión es que es verdad.

Ya he dicho otras veces lo extraña que me parece la situación. Pese ha haberlo repetido cientos de veces, nunca pensé que fuera a ocurrir tan rápido ni tan de golpe. Esta no es la idea que tenía de mi primer empleo. Es bastante mejor. Tuve la oportunidad de elegir, cosa que ya me parece un lujo, y encima entre las elecciones estaba una empresa de videojuegos y una vida diferente. He ganado mucho con el cambio, sobre todo he ganado algo que me motiva en mi vida diaria y un montón de cambios que ya venía necesitando. Pero también he perdido mucho. Para contar todas esas pequeñas victorias y derrotas he decidido comenzar este diario, que tal vez se quede en este único escrito, o tal vez se convierta en una serie, ¿quién sabe?

Desde que estoy aquí me he preguntado más de una vez por qué lo he hecho. Por qué me vine tan lejos de todo lo que me era familiar y querido. Desde hace tiempo, desde mucho antes de venir aquí, me da la impresión de que me estoy alejando de las cosas que quiero. De que me desprendo de aquello que me hace feliz. Como si en una estúpida carrera por mis principios fuera desprendiéndome de todo lo que alguna vez me importó.

Suena ridículo.

Pero es la impresión que tengo. Primero me alejé de los scouts. Me han dado muchos de los mejores recuerdos que guardo, me enseñaron más que ningún profesor, me formaron junto con mis padres en lo que soy ahora, y los dejé porque me hicieron daño. Luego se fueron algunos de mis amigos. No para siempre, solo se mudaron de ciudad, pero ya no fue lo mismo (como ahora temo que no sea lo mismo cuando vuelva). Luego me alejé de la única persona de la que he estado enamorado y la única que ha estado enamorada de mi. Y más tarde me alejé de mi familia y del resto de mis amigos para venir a una ciudad llena de desconocidos. No sé por qué, no sé si soy yo o la vida siempre es así. No sé si busco algo al alejarme de todo. Aunque si sé lo que estoy encontrando.

Encuentro que pese a todo eso sigo sin venirme abajo, sin vencerme y sin perder mi forma de pensar. Mi actitud es la que me arrastra, y ella permanece. Creo que me voy dando cuenta de que no soy una persona que pueda estar parada aún. Siempre he sido bastante tranquilo, la mayoría diría que demasiado. Huevón, pasivo, conformista, tranquilo, paciente… son adjetivos que me han adjudicado en más de una ocasión, siempre justificadamente, no lo niego. Sin embargo, creo que debajo (o encima) de toda esa tranquilidad que me hace pensar y observar más que la mayoría, está mi necesidad de vivir experiencias nuevas, de conocer lugares. Y que eso es lo que me arrastra siempre…

Cuando tenía 16 años me apunté a un viaje de un mes a Inglaterra que ahora parece solo un sueño pero que entonces me pareció toda una aventura. Todos los que sois viajeros sabéis que hay un momento crucial en la vida en el que nos decantamos por serlo o no. Para mi fue aquel viaje. Nunca había hecho nada parecido, ni siquiera sabía a lo que me enfrentaba, pero algo me hizo lanzarme. Fui a Inglaterra y por el camino me quedé en Extremadura y pasé por Sevilla, pese a que no estaba planeado, pero ya había caído. Luego vinieron el camino de Santiago, y pequeños viajes y acampadas… a Granada, a Sierra Nevada, la Alpujarra, la Sierra de las Nieves, Grecia, Alemania, Sevilla, Zaragoza, León, Asturias, Valencia…

No sé si simplemente soy afortunado, si cualquiera habría hecho lo mismo en mi lugar o si los demás viajan más o menos que yo. Solo sé que me siento afortunado y que aquí, a 700 km de todo aquello que me resultaba familiar hasta hace unos meses, sigo despertándome y miro el amanecer con una sonrisa. Sé que este soy yo y que, pese a que no tengo ni idea de dónde estaré el año que viene en estas fechas, sé que lo afrontaré con optimismo, porque no sé hacerlo de otra forma.

Termino ya con un momento: Esta mañana, depués de un momento terriblemente triste, fui nadar todo lo que pude en el gimnasio. Después un rato en el jacuzzi y una ducha rápida. Cuando volvía a casa me sentía limpio, fuerte, aunque agotado. Salí a la terraza a tender y sentí el aire frío y el sol radiante en el rostro y mis recuerdos me trasladaron a un pequeño valle en la Alcauca, cerca de Alhama, donde guardo preciosos recuerdos de la naturaleza y de amistad. Cerré los ojos y podía verlo. Y agradecí mucho tener esos recuerdos y poder revivirlos.

Un consejo: párense a vivir la vida.

MétisseBoom Boom Bâ