Diario de un informático emancipado IV
Uno no sabe porqué los viernes son tan diferentes hasta que trabaja.
Cuando eres estudiante, los viernes no son más que otro día del finde. Tal vez no tengas clases, tal vez sí. Si estás de exámenes, estudiarás como todos los días, y si no, saldrás como casi todos ;P Pero cuanto estás trabajando, los viernes son una frontera clara entre el trabajo y el finde. El sábado y el domingo los dedicarás a cosas más o menos divertidas, pero definitivamente no a trabajar, y eso se nota.
Si, además, como en mi caso, los viernes solo trabajas por la mañana, la importancia del día se incrementa. Hoy es el día de la “siesta de los viernes” un momento semi-obligado cada semana que saboreas con el placer de saber que después de comer no tienes que salir corriendo al trabajo de nuevo, puedes hundirte (hasta hace poco literalmente) en tu cama y retomar el día donde lo dejaste cuando ese despiadado aparato que es el despertador te sacó, a rastras y sin aviso, de tus sueños.
Cuando despiertas, lo que queda de viernes es casi como otro día de finde, te despiertas sin despertador y puedes hacer lo que quieres (o casi…) Sigo con el objetivo de terminar mi memoria, y los findes también los paso frente al ordenador, qué le vamos ha hacer, ya me tomaré las cosas de otra forma cuando la termine ^_^
Hablando de sueños, creo que alguna vez ya he comentado que, cuando tengo la mente activa, sueño más. Ahora, con el trabajo y la memoria y todas esas noticias, novedades, opiniones, etc. del trabajo vuelvo a tener la cabeza tan despierta como en los buenos tiempos, y decenas de ideas se agolpan durante el día y varios sueños me asaltan cada noche.
Hoy soñé con una especie de invasión extraterrestre, con mi familia y con esas casas de mis sueños que siempre son intrincadas pero extrañamente acogedoras, la verdad es que ha sido una noche un poco surrealista. Me voy a dormir a ver que tal ésta….




